domingo, 24 de agosto de 2014

JUSTIFICACIÓN


En los últimos años hemos asistido a un cambio extraordinario en educación. A lo largo de muchas décadas, el conjunto de tecnologías de la información y la comunicación  (TIC en adelante) disponibles en las aulas había cambiado poco o nada. Pizarras, libros de texto,  enciclopedias y cuadernos formaban parte del “entorno tecnológico” habitual de la enseñanza y el aprendizaje. 
En las últimas décadas, el mundo ha cambiado y la Administración educativa ha decidido “llenar” las aulas de muchos centros de TIC: pizarras digitales, ordenadores, proyectores de vídeo y, quizá lo más extraordinario,ordenadores portátiles con conexión a Internet en las mochilas de los alumnos.
La intención de todos estos cambios, se arma, es que los centros educativos preparen a los alumnos para un nuevo tipo de sociedad, la sociedad de la información, no solo enseñándoles a usar las TIC, ya habituales en hogares y puestos de trabajo, sino también usándolas como herramientas de aprendizaje.
El docente hoy en día, por las exigencias de su práctica, el escenario en el que actúa y las demandas del mismo, es un profesional que toma decisiones, flexible-libre de prejuicios (actitud de anteponerse y rectificar a tiempo), comprometido con su práctica (reflexiona sobre la misma y aporta elementos de mejora), que se convierte en un recurso más para el grupo.

Por lo tanto es necesario adaptar las prácticas a la nueva realidad, tomamos los aportes de M. Fullan (2013)  el cual señala en Stratosphere que al integrar lo digital en las nuevas pedagogías el aprendizaje puede ser activado, expandido y acelerado en maneras que nunca podríamos haber imaginado antes.


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